CIUDAD DE MÉXICO.– El asma continúa consolidándose como uno de los principales problemas respiratorios en México, donde actualmente alrededor de 8.5 millones de personas padecen esta enfermedad crónica que afecta las vías respiratorias y dificulta la respiración debido a la inflamación y estrechamiento de los bronquios.

Datos del Instituto Nacional de Salud Pública señalan que el asma ya se encuentra entre las primeras 20 causas de enfermedad en el país y mantiene una prevalencia cercana al 8% de la población mexicana.

Uno de los sectores más afectados son los menores de edad. Se estima que aproximadamente el 24% de los pacientes diagnosticados corresponde a niños y adolescentes de entre 5 y 14 años, lo que representa cerca de dos millones de menores enfrentando esta condición durante etapas fundamentales de desarrollo físico y académico.

Especialistas explican que detrás de numerosos casos existe un mecanismo conocido como “inflamación tipo 2”, una respuesta del sistema inmunológico vinculada también con otras enfermedades respiratorias y crónicas.

Comprender este proceso ha permitido desarrollar tratamientos más personalizados y diagnósticos más precisos, mejorando el control de síntomas y la calidad de vida de pacientes con cuadros moderados y severos.

Sin embargo, médicos y organismos de salud advierten que el problema continúa agravándose debido a factores ambientales y climáticos.

La contaminación atmosférica se ha convertido en uno de los principales detonantes de crisis asmáticas. De acuerdo con estimaciones internacionales, hasta el 99% de la población mundial respira aire que no cumple con los estándares de calidad establecidos por la Organización Mundial de la Salud.

La exposición constante a contaminantes, partículas suspendidas, humo, altas temperaturas y cambios bruscos de clima incrementa el riesgo de ataques respiratorios, hospitalizaciones y complicaciones en personas asmáticas.

A nivel global, las enfermedades respiratorias crónicas afectan actualmente a más de 450 millones de personas y están relacionadas con cerca de cuatro millones de muertes anuales.

Expertos también señalan que fenómenos asociados al cambio climático, como olas de calor, incendios forestales, incremento de polen y deterioro de la calidad del aire, podrían provocar un aumento sostenido de enfermedades respiratorias en los próximos años.

Ante este panorama, especialistas recomiendan fortalecer medidas preventivas, evitar exposición prolongada a contaminantes, mantener seguimiento médico constante y reforzar políticas públicas enfocadas en calidad del aire y salud ambiental.