WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS.– Organismos meteorológicos internacionales encendieron las alertas ante la posible formación de un fenómeno climático conocido como “Super Niño” durante el segundo semestre de 2026, evento que podría provocar alteraciones severas en lluvias, sequías, agricultura y recursos hídricos en distintas regiones del planeta, especialmente en América del Sur.
Los pronósticos fueron emitidos por la NOAA, el Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos y la Organización Meteorológica Mundial, instituciones que detectaron un aumento significativo en las anomalías de temperatura sobre el océano Pacífico central.
De acuerdo con los modelos climáticos más recientes, existe una probabilidad creciente de que el actual fenómeno de El Niño evolucione hacia una categoría extrema conocida como “Super Niño”, condición que ocurre cuando las temperaturas del mar en la región Niño 3.4 superan los 2 grados centígrados por encima de los niveles promedio durante varios meses consecutivos.
Especialistas señalaron que este tipo de episodios son poco frecuentes y solo se han registrado en contadas ocasiones desde mediados del siglo pasado, incluyendo los eventos de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016, considerados algunos de los fenómenos climáticos más destructivos de las últimas décadas.
El Centro Europeo de Pronósticos incluso proyecta anomalías oceánicas que podrían alcanzar hasta 3.3 grados centígrados hacia septiembre, aumentando la preocupación sobre la intensidad potencial del fenómeno.
Las agencias internacionales advirtieron que un Super Niño podría alterar de manera significativa los patrones de lluvia y temperatura a nivel global, provocando inundaciones en algunas regiones y sequías extremas en otras.
En América del Sur, los efectos podrían impactar directamente sectores agrícolas, producción de alimentos, sistemas de riego y disponibilidad de agua potable, especialmente en países con alta dependencia de cultivos sensibles al clima.
Los antecedentes históricos refuerzan la preocupación. Según datos de la Organización Meteorológica Mundial, el fenómeno de 1997-1998 provocó pérdidas económicas superiores a los 30 mil millones de dólares y dejó miles de víctimas mortales en distintos países debido a inundaciones, tormentas y desastres asociados.
El episodio de 2015-2016 también estuvo relacionado con récords históricos de calor, incendios forestales, sequías severas y afectaciones en cadenas alimentarias alrededor del mundo.
Expertos climáticos subrayan que todavía no existe certeza absoluta sobre la intensidad final que alcanzará el fenómeno en 2026; sin embargo, consideran fundamental mantener monitoreo constante durante los próximos meses para anticipar riesgos y diseñar estrategias de prevención.
La comunidad científica internacional advirtió que, en un contexto de cambio climático global, fenómenos extremos como los Super Niño podrían intensificarse y generar impactos económicos, ambientales y sociales cada vez más severos en distintas regiones del mundo.






